BARROCOS

31.01.2019

vengo de terminar de leer un ensayo sobre los diversos tratadistas que han tomado el tema del barroco en hispanoamérica y no puedo dejar de sorprenderme por la cantidad de matices y hasta concepciones contrapuestas que existen --¡y eso que el ensayo es de 1960!-- sobre lo barroco. desde el tratamiento auroral de Menéndez Pidal hasta los trabajos de Vossler y epígonos, no hay quién no haya hecho su versión, su posicionamiento de lo que para él significa el barroco y cómo se posiciona frente a otras corrientes: el realismo, el naturalismo, el conceptismo, etcétera. Si sumamos a esto la cantidad hechizada de versiones particulares del barroco y neobarroco que han tenido a bien proponer creadores posteriores, como Severo Sarduy, Néstor Perlongher o José Kozer, tenemos una auténtica era imaginaria barroca, especialmente esta última en Latinoamérica. (Beatriz Sarlo, en ya célebre ensayo, ha hecho un gran esfuerzo por poner las cosas en su sitio en este último tramo). dadas así las cosas, no me sorprendería que en lo futuro la cuestión del barroco tienda, como ha sido hasta ahora, a la proliferación saludable antes que a una fijación extraña a su naturaleza. después de todo esencia es de este el nutrirse y protegerse en las formas, que no el detenerse en conceptos e ideas acabadas.