MIGUEL FLORIANO: "Hay que desconfiar de los turiferarios que no hacen más que ganar premios porque su poesía no entraña ningún riesgo."

CICLO DE ENTREVISTAS "CUARENTENA POÉTICA"

Por Víctor Coral.



-Muchos poetas suelen tener una imagen poética primera. Algo así como el primer recuerdo relacionado con la poesía, un escenario poético, una visión... ¿de tenerla, cuál es la tuya?

La pregunta me gusta mucho. Es cierto que todos los poetas tenemos, mutatis mutandis, un casus belli (soy de los que cree que la ficción poética se enfrenta a lo real, o razonando por analogía, confronta la imaginación a la acción). En mi caso el recuerdo vive en la adolescencia, en noches interminables en casa de mis abuelos leyendo novelas de Julio Verne. La posibilidad de estar en otra parte sin moverse del sitio y, aunque suene a lugar común, aproximarse a otras vidas distintas. Se trataba de narrativa, pero la manera de leerla y disfrutarla tenía -tiene- mucho más que ver con las deformaciones esenciales de la poesía. Estaba entendiendo sin saberlo que escribir poemas es buscar comprender, una vez asumido que siempre estamos regresando, hacia dónde lo hacemos.

-Cómo fue el proceso de escritura de tu primer libro. Publicaste poemas en revistas previamente, cómo lo financiaste.

Diablos y virtudes se escribió durante mi primer año de filología en Oviedo. Escritura automática y cierto simpático barroquismo. Se publicó en una editorial malagueña, Seleer, que se interesó por él después de que el año anterior ganase un premio de relatos cortos. No aparecieron textos previamente en ninguna revista, solo en un blog que yo llevaba. Se llamaba Si tuviesen corazón las autopistas.

-¿Qué opinas de los concursos de poesía? ¿Participas de ellos? ¿Crees que es esencial para hacer lo que llaman una "carrera poética"?

Bueno, esta cuestión nunca ha tenido demasiado interés. Los premios para mí sirven exclusivamente para ganar dinero. Me presenté al Antonio Gala por eso. Hay que desconfiar de los turiferarios que no hacen más que ganar premios porque su poesía no entraña ningún riesgo. Suelen ser poetas complacientes. A nadie le amarga un dulce, naturalmente. La carrera poética se hace escribiendo e ignorando lo demás dentro de lo posible. Y ya vendrá la muerte y tendrá tus pompas. Aunque, como bien dejó Holan escrito, al poeta no se le perdona ni la muerte.

-En términos generales, desde la segunda mitad del siglo veinte la gran influencia de la poesía latinoamericana se desplazó de la poesía española hacia los clásicos del idioma inglés (Eliot, Pound, otros). ¿Cuáles crees que son las influencias actuales?

Los métodos de composición de la poesía elotiana siguen estando muy presentes en los poetas de mi edad, me parece. El collage, las representaciones eclécticas, cierto carácter narrativo. Hay algo irresistible en la cortesía y los modales literarios británicos. Son poetas carismáticos y grandes razonadores, y ambas cosas son muy saludables para el ejercicio poético. A lo de las influencias no sabría responderte con precisión. Creo que sobre todo se nota cierta ironía más o menos dramática y una tendencia a deshacerse del lastre de la solemnidad, como si fuese primordial escribir alejado de las cosas, sin ser parte de ellas.

-Cuáles son los poetas vivos más importantes de tu país y por qué?

A mí me gustan mucho María Victoria Atencia y Guillermo Carnero.

-¿Qué opinas de las opciones poéticas metaescriturales, digamos poesía sonora, poesía visual, etc.?

Lo cierto es que no me seduce mucho. Entiendo que el lenguaje tiene un poder de representación capaz de ocupar esos ámbitos con solvencia.

-En tu opinión cuál es la relación entre el poeta y el ejercicio de la crítica literaria. ¿Crees que la mirada crítica es importante para el poeta de hoy?

El crítico poeta, por traer a Oscar Wilde a escena. Pienso que la crítica puede estar llena de literatura, y que por tanto los materiales que esta última suministra están siempre sujetos a ser transformados. Además, lo que señalo ahorraría mucho de algo que no se debe perder: el tiempo. Cuando esos materiales tienen interés, también la dialéctica que se establece con ellos al considerarlos la tiene. Hablar de libros malos estropea el carácter, como escribió el bueno de Auden. Por supuesto que la crítica es importante. No obstante, habría que explorar las relaciones entre los intereses, la elaboración literaria y el poder para entender lo que está pasando.

-Internet ha propiciado o, por lo menos, ha revelado una difusión y práctica inusitada de la poesía. Cada vez hay más poetas en todos lados y ya casi se pierde en el relativismo el ejercicio poético. ¿Crees que no se puede decir a nadie que no es poeta o consideras necesario establecer un rasero, un parámetro?

Internet es una bendición. Que nos irrite el hecho de que cualquiera pueda compartir un texto malísimo y tratar de hacerlo pasar por poema significa muchas cosas, y la mayoría no tienen una explicación sencilla. Malos poetas siempre han existido y siempre han tenido oportunidad de publicar hojarasca. No hemos perdido nada, me parece. La última pregunta tiene tantas respuestas como variaciones tiene el carácter.

-¿Cuánto tiempo dedicas a la escritura y a la lectura? ¿Los practicas diariamente o te sometes a los dictados de la inspiración?

Intento no pecar de gula con las lecturas. Decía un amigo mío que de un tiempo a esta parte estaba leyendo muy poco, que solo leía para recordar cómo se escribía. Yo acostumbro a compaginar ensayos de índole formal, que me estimulan mucho, con libros de poemas, pero ahora estoy con un único libro, un libro maravilloso titulado El miedo en occidente. Un ensayo escrito por una inteligencia despierta.

-Si quieres puedes compartir un poema inédito.

Tratándose de un cuestionario, os dejo un poema muy breve.



EL REINO

Él sabe que jamás se salvará

por haber dicho. En este templo

se escucha el tintineo de monedas falsas.


Él cree que la alegría, la tristeza,

el terror y el coraje, si es que fueron,

lo fueron mucho antes

de la literatura y del conocimiento.


Hace años que su voz es su violencia.

Otra victoria inútil del lenguaje.