Carlos Llaza: . “En mi experiencia, la inspiración es atolondrada, poco precisa e injustificadamente emotiva. Prefiero el trabajo diario sin importar la aridez.”

10.09.2020

CICLO DE ENTREVISTAS "CUARENTENA POÉTICA"

Por Víctor Coral.


-Muchos poetas suelen tener una imagen poética primera. Algo así como el primer recuerdo relacionado con la poesía, un escenario poético, una visión... De tenerla, ¿cuál es la tuya?

Mi primer contacto significativo con la poesía fue a través de la tradición oral; sobre todo de las décimas de Nicomedes Santa Cruz. Mi madre tenía una cinta de Cumanana que escuchábamos con frecuencia. Recuerdo la voz de Nicomedes a media mañana, justo antes de la música criolla y el almuerzo; o en la carretera, en pleno desierto, durante algún viaje familiar. Es muy probable que la musicalidad de aquellos versos haya establecido los fundamentos tanto de mi oído como de mi gusto poético. Es más, aunque me sé varios de memoria, recién hace diez años leí por primera vez un poema de Nicomedes.

-Cómo fue el proceso de escritura de tu primer libro. Publicaste poemas en revistas previamente, cómo lo financiaste.

En términos artísticos, Brame el fuego (2009), mi primer libro, fue un gran y silencioso fracaso. Sin embargo, hay que hacerse responsable de lo que uno dice e inevitablemente de lo que uno publica. Tal vez sea más relevante hablar de Naturaleza muerta con langosta (2019), mi segunda colección. Aunque también obtuvo un ensordecedor silencio como respuesta, el libro contiene unos cuantos pasajes que podrían acercarse al buen arte de escribir en verso. El proceso de escritura fue lento, doloroso y, por supuesto, muy placentero. Cabe aclarar que no fue dolorosopor las experiencias retratadas ni por las emociones pretendidas, para nada; sino por la infranqueable dificultad que las palabras plantean a la hora de disponerlas para decir lo que se quiere decir, y de la manera específica en lacual uno quiere decirlo. Después de todo, como observa Jacques Maritain, sólo del poeta se espera lo imposible: que, con palabras, el más ingrato y traicionero de los materiales, represente la intimidad de las cosas en relación con la suya propia. Desde 2015, además, con cierta frecuencia envío poemas y traducciones a distintas revistas. Estas publicaciones, tanto impresas como en línea, ofrecen un espacio irremplazable, sobre todo para quienes no tenemos una 'base de lectores' (si me es permitida tan fea frase). A mí, particularmente, estas publicaciones me sirven como terreno de prueba. Yo diría que se dauna especie de intercambio; ya que, al mismo tiempo, nuestrascolaboraciones son esenciales para la supervivencia de estos espacios. Brame el fuego y Naturaleza muerta con langosta fueron financiados con ingresos propios y ayuda familiar. La edición española de Naturaleza muerta con langosta (2018) fue un proyecto financiado por crowdfunding.

-¿Qué opinas de los concursos de poesía? ¿Participas de ellos? ¿Crees que es esencial para hacer lo que llaman una "carrera poética"?

La importancia de los concursos de poesía es relativa. Si bien algunos de estos certámenes han perdido credibilidad, su contribución a ciertos aspectos del crecimiento de un escritor puede ser defendible. Por ejemplo,podríamos hablar del prestigio o el incentivo económico. Es decir, pueden ser un medio útil. Ahora bien, no los veo como esenciales para absolutamente nada. Incluso, si lo que se busca es desarrollar una "carrera poética", me atrevería a afirmar que ganar un concurso podría constituir un tremendo obstáculo, o el inicio de un camino cuesta abajo, si es que el galardonado no vuelve a ganar nada. En fin, yo creo en el trabajo duro. Sobre todo, si es cuesta arriba. Además, la poesía, como la verdad, se defiende sola.

-En términos generales, desde la segunda mitad del siglo veinte la gran influencia de la poesía latinoamericana se desplazó de la poesía española hacia los clásicos del idioma inglés (Eliot, Pound, otros). ¿Cuáles crees que son las influencias actuales?

La influencia de T. S. Eliot y Ezra Pound en nuestra crítica y creación poética todavía es palpable. Entre otros inconmensurables regalos, Poundnos liberó del sentimentalismo en la metáfora y Eliot nos extendió el legado del objetivo correlativo y la imaginación auditiva. Continuando enla línea anglosajona, creo que The Redress of Poetry de Seamus Heaney tiene mucho por decirnos, aunque aún no ha sido traducido al castellano. Es importante resaltar el influjo creativo de Federico García-Lorca, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, o Luis Cernuda, entre otros, en la tradición española del siglo veinte. Y también la de Rubén Darío, César Vallejo, o Martín Adán, entre tantos otros enormes poetas, en la de América Hispana. Sin embargo, las deudas adquiridas con incipientes románticos como Juan Meléndez Valdés o José María Heredia parecen haber sido dejadas de lado, al menos en nuestro continente. De todos modos, en cuanto a teoría poética, creo que los avances más significativos continúan produciéndose en el mundo anglosajón. Y aunque tal vez me equivoque, considero que la teoría y crítica de Don Paterson (The Poem: Lyric, Sign, Metre) y de John Burnside (The Music of Time), por ejemplo, irán ganando terreno en nuestra poesía en los próximos años.

-¿Qué opinas de las opciones poéticas metaescriturales, digamos poesía sonora, poesía visual, etc?

Para referirnos a estas expresiones poéticas con justicia es necesario hacer ciertas precisiones. Cuando hablamos de poesía es menester distinguir entre por lo menos tres nociones fundamentales. Por poesía puede entenderse el objeto literario escrito en verso (el poema), el arte genuino de escribir en verso (la poesía), y la vida secreta de todas las artes (aquella que, le duela a quien le duela, está en todas partes-como señala Maritain, lo que Platón llamaba mousiké). De ahí que todo objeto (literario o no) con pretensiones artísticas tenga que partir de este tercer concepto general de poesía como requisito mínimo. En corto, todas estas formas de expresión poética serán obras de arte siempre y cuando el artista sea competente a la hora de crear el objeto.

-En tu opinión cuál es la relación entre el poeta y el ejercicio de la crítica literaria. ¿Crees que la mirada crítica es importante para el poeta de hoy?

Siempre lo ha sido. Y no sólo en poesía. El ojo crítico ayuda a vislumbrar la verdad cuando ésta intenta abrirse paso. En términos artísticos, no creo que exista actividad poética posible sin actividad crítica (sistemática o no). El caso contrario sí es dable.

-Internet ha propiciado o, por lo menos, ha revelado una difusión y práctica inusitada de la poesía. Cada vez hay más poetas en todos lados y ya casi se pierde en el relativismo el ejercicio poético. ¿Crees que no se puede decir a nadie que no es poeta o consideras necesario establecer un rasero, un parámetro?

La difusión no es más que eso. Y si bien internet y las redes sociales han cambiado ciertas reglas de juego, las de la calidad artística y poética, aunque dinámicas, se mantienen intactas. Al menos en esencia. Por lo tanto, no creo que la pregunta gire alrededor de quién es poeta y quién no. En cuanto al arte de escribir en verso, lo que importa (o lo que debería importar) son los poemas. En su agudo análisis de los sonetos de Shakespeare, Don Paterson sostiene que 'poeta' más que un llamado es un diagnóstico, y que esta relación de familiaridad con el peso y la textura del lenguaje es sólo una entre otras varias manifestaciones, que además pueden incluir la inhabilidad de conducir, un talento especial para las enfermedades mentales, y un excesivo interés en las películas y el alcohol. El parámetro siempre debería ser la calidad literaria de los poemas. Y extendiendo algunas nociones poundianas, la calidad literaria podría ser definida como la capacidad (tanto técnica como creativa) que tiene un objeto artístico de entablar un diálogo con el lector (u oyente). Como es obvio, este diálogo sólo será posible si el objeto literario consigue manifestar la inusitada inteligencia que opera detrás de las palabras; y que, por supuesto, las sobrepasa. Pues como afirma Pound, no hay inteligencia sin emoción.

-¿Cuánto tiempo dedicas a la escritura y a la lectura? ¿Los practicas diariamente o te sometes a los dictados de la inspiración?

Suelo desconfiar de la inspiración, ya que es demasiado optimista, y, por lo general, errática. En mi experiencia, la inspiración es atolondrada, poco precisa e injustificadamente emotiva. Prefiero el trabajo diario sin importar la aridez. Prefiero responder a la ineludible obligación de escribir. Prefiero el esfuerzo, aun si no se consigue nada o casi nada. Como sugería Eliot, el arte de la poesía requiere de tantas horas de práctica como la música o cualquier otro arte. Tanto la lectura como la escritura son procesos deincesante e intenso aprendizaje.

-Explícanos algunos detalles sobre tu proceso creativo. ¿Escribes a mano o de frente en computadora? ¿Cómo surgen los poemas en ti, empiezan con el primer verso, con una imagen, un tema específico?

El proceso creativo será importante en la medida que el resultado sea significativo. Yo, por lo general, tomo como punto de partida alguna de las frases visuales que resuenan en mi imaginación. Y digo resuenan, porque antes de ser verso son un sonido inarticulado. Tras escribir un par de líneas en papel, me traslado a la pantalla. Hoy en día, la percusión del teclado es determinante. Pero como decía, la importancia del proceso creativo radica en la calidad de la obra. Así que a seguir trabajando.

-Si quieres puedes compartir un poema inédito.



larva de polvo

robado a Michael Symmons Roberts


Sin importar la hora, el lugar

o la manera, cuando una mano ajena

baje tus párpados, ate tu nombre

al dedo gordo de uno de tus pies,

cierre la bolsa negra hasta

la frente, por sólo un momento

se encenderán tus brazos y tus piernas,

después el tronco y la cara,

el despertar de las milicias de ADN,

la curación final de las heridas,

cuerpo glorioso, aunque sea

por unas horas;

los signos que te moldearon en el vientre,

brillantes cual plaga de avispas,

rabia de moscas de ultratumba,

hasta que por fin mueres.

Así, esta noche, en la ciudad irrevocable,

larva de polvo, brillas

sin reparar en la brutal pelea.