Denisse Vega Farfán: “La poesía es plástica, y como arte es un campo infinito. Me entusiasma todo lo que se pueda hacer con ella.”

28.08.2020

CICLO DE ENTREVISTAS "CUARENTENA POÉTICA"

Por Víctor Coral.


-Muchos poetas suelen tener una imagen poética primera. Algo así como el primer recuerdo relacionado con la poesía, un escenario poético, una visión... De tenerla, ¿cuál es la tuya?

No sé si imagen poética, pero el poder de la palabra escrita se me reveló en la niñez temprana con la ausencia de mi madre por motivos laborales. Siempre hemos tenido una estupenda comunicación, pero sentía que había algo de especial trascendencia cuando yo le escribía, algo que me compensaba más que cualquier otra actividad, porque podía ser completamente libre, lúdica y creativa con mis emociones desde una soledad primordial. Escritos, amagos de poemas, que le entregaba cuando venía a verme, y sin cuya recepción tan entusiasta quizá otra hubiera sido la historia.

-¿Cómo fue el proceso de escritura de tu primer libro? ¿Publicaste poemas en revistas previamente, cómo lo financiaste?

Sí, ya había publicado poemas sueltos en revistas y otras plataformas. Mi primer libro no me costó, gracias a que ganó el premio "Poesía Joven del Perú" organizado por el Centro Cultural de España y Lustraeditores.

-¿Qué opinas de los concursos de poesía? ¿Participas de ellos? ¿Crees que es esencial para hacer lo que llaman una "carrera poética"?

Gracias a un premio de poesía fue que pude publicar mi primer libro sin el vía crucis del autofinanciamiento, lo cual era significativo para una escritora muy joven. No los creo determinantes, en el momento pueden generar un plus de interés en tu obra y ayudar en su difusión, pero si ésta no se sabe defender por su calidad será como si nada.

-En términos generales, desde la segunda mitad del siglo veinte la gran influencia de la poesía latinoamericana se desplazó de la poesía española hacia los clásicos del idioma inglés (Eliot, Pound, otros). ¿Cuáles crees que son las influencias actuales?

Cada vez que se toca este tema, me remite a lo que Pablo Guevara afirmara en el prólogo de una muestra de poesía joven en la que participé hace años,y que el paso del tiempo no ha hecho más que seguir confirmando de manera abrumadora. Esto es, que los poetas de ahora veníamos con las armas de los globalizados. Y es así, tengo la impresión de que cada cual va con su propia escuela.

-Cuáles son para ti los poetas vivos más importantes de tu país y por qué?

Carlos Germán Belli, por su ética y rigor en el oficio, su autenticidad distinguible hasta nuestros días. Mario Montalbetti, rehúye los lugares cómodos del lenguaje y la poesía, fiel a su propio dictado y no los del mercado. Rosella Di Paolo, por varios de estos atributos, su aterrizaje en el quehacer poético, por la palabra que sabe esperar.

-¿Qué opinas de las opciones poéticas metaescriturales, digamos poesía sonora, poesía visual, etc.?

La poesía es plástica, y como arte es un campo infinito. Me entusiasma todo lo que se pueda hacer con ella.

-En tu opinión cuál es la relación entre el poeta y el ejercicio de la crítica literaria. ¿Crees que la mirada crítica es importante para el poeta de hoy?

Valoro la crítica hecha con seriedad y rigor, capaz de arrojarte luces sobre hasta lo que uno como escritor no advierte. No creo que deba tomarse como una "validación", pero sí considero que su ejercicio responsable enriquece el panorama, redundando también en beneficio del lector.

-Internet ha propiciado o, por lo menos, ha revelado una difusión y práctica inusitada de la poesía. Cada vez hay más poetas en todos lados y ya casi se pierde en el relativismo el ejercicio poético. ¿Crees que no se puede decir a nadie que no es poeta o consideras necesario establecer un rasero, un parámetro?

Creo que deberíamos preocuparnos más en la calidad de lo que escribimos que en si merecemos o no el título de 'poeta'. Lo que quedan, al final, son los escritos, que nos juzgarán aun estando muertos -si tenemos la fortuna de seguir siendo leídos-. Y en esto, hay quienes escriben solo por expresarse y otros con conciencia del oficio. Por eso, frente a esto, me parece que es importante ser, ante todo, buenos lectores, para saber escardar entre el torrente de voces y propuestas.

-¿Cuánto tiempo dedicas a la escritura y a la lectura? ¿Los practicas diariamente o te sometes a los dictados de la inspiración?

Les dedico todo el tiempo, interrumpido por mis necesidades ultrabásicas, porque básicas ya son la lectura y la escritura.

-Explícanos algunos detalles sobre tu proceso creativo. ¿Escribes a mano o de frente en computadora? ¿Cómo surgen los poemas en ti, empiezan con el primer verso, con una imagen, un tema específico?

Por lo general, en computadora. Últimamente, sí me ha estado acompañando más un cuaderno en mis procesos creativos de este año, donde he empezado varios poemas. Sobre cómo surgen los poemas en mí, suceden de diferentes modos. Vienen del asombro, la fascinación o la estupefacción ante algún acontecimiento o experiencia que me conmociona muy en lo particular, que me jalan a querer desentrañarlos o estudiarlos más allá del entendimiento cotidiano. También pueden partir de mi inquietud por un estado de cosas general con el que siempre he sido crítica en mi poesía. Y algo que me gusta mucho, es cuando escribo deliberadamente para celebrar algún suceso, a modo de gratitud o con el deseo -tal vez ingenuo- de que nada lo borre.


-Si quieres puedes compartir un poema inédito.


He nacido con una palabra muda bajo la lengua de los estertores.

La palabra tiene sus mecanismos. En su dicción, que no es sorda,

gesticula riadas, océanos, contiene todas las palabras dichas.

Lo dicho es apenas serrín de su incendio.

He nacido con una palabra muda que no puede escribirse.

Así se protege. Aunque lucho por escribirla,

es orillar siempre los silos. Así está a salvo.

¿De mí?, ¿de la faja del mundo en la que resbalamos siempre,

corriendo más veloz y sin aire?

Esta palabra no es para tu cobarde boca, parece reñirme.

Y así le sigo el juego, como quien no quiere asirla.

Instalo el paisaje y dejo achicharrar mi cabeza

bajo su sol salvaje.