LA VERDAD SOBRE JUAN RAMÍREZ RUIZ Y HORA ZERO

22.04.2019


Luego de su extraña muerte en una carretera del norte del país, la figura del poeta fundador del grupo Hora Zero, Juan Ramírez Ruiz (1946-2007), sufrió un cuidado proceso de invisibilización y minimización, no solo a manos de poetas y críticos poco enterados de la historia del grupo, pero también de algunos de los miembros del propio Hora Zero.

En ese proceso se descentró la figura de JRR, se le arrebataron tanto su axialidad dentro del grupo como su importancia como poeta en la década de los setenta. A medida que su importancia dentro de Hora Zero era menoscabada, la figuración de advenedizos al grupo llegados mucho tiempo después de su fundación en 1970, crecía como la espuma. Pero, como podría esperarse, nada de ello se consolidó más que a nivel mediático.

Hace unas semanas el Ministerio de Educación del Perú, la Pontificia Universidad Católica y la Casa de la Literatura, hicieron público el volumen cuarto de un ambicioso trabajo: Historia de las Literaturas en el Perú. En dicho tomo, dedicado a la poesía peruana, participan un grupo de críticos peruanos y extranjeros que examinan y ponen en su lugar muchos aspectos oscuros o controvertidos de la poesía peruana (aunque, la verdad sea dicha, el volumen en cuestión flaquea en cuanto a las décadas de los 80 y los 90).

Con respecto a lo que se llama la generación de los 70, a la que pertenecen Juan Ramírez Ruiz y el grupo que fundó, el crítico Carlos Villacorta, de la Universidad de Maine, afirma categóricamente:

"el poemario que más se preocupa en retratar a los nuevos sujetos urbanos es Un par de vueltas por la realidad, de Juan Ramírez Ruiz (1971). Zevallos Aguilar afirma sobre él: «En el libro se formaliza poéticamente el universo ideológico cultural del emergente sector social de clases medias que el proceso sociopolítico del velascato (1968-1975) había generado» (Zevallos, 2006, p. 48). En cambio, los otros poemarios de Hora Zero buscarán representar distintos aspectos de los sujetos y momentos de la época: la relación del poeta migrante con la capital (En los extramuros del mundo, de Verástegui), el poeta como revolucionario (Kenacorty Ave Soul, de Pimentel), la representación del sujeto femenino (Noches de adrenalina, de Ollé)".

Dos críticos, en otro texto que aborda también la misma época poética, tienen palabras claras de reconocimiento de la labor poéticamente rectora de Ramírez Ruiz, ya no solo como fundador y principal ideólogo del grupo*, sino también como figura principal dentro de toda la década de los 70. Con esto, y con las opiniones independientes de muchos otros críticos y poetas independientes, de mirada crítica contra la estrategia mediática implementada posmorten contra Juan Ramírez Ruiz, queda definida y restaurada la figura del poeta norteño dentro del canon nacional.

De esta manera, los 70 peruanos tienen en la poesía de Juan Ramírez Ruiz, José Watanabe, Carmen Ollé, Manuel Morales y Enrique Verástegui a sus principales representantes, y en el grupo Hora Zero a uno de los dos o tres conglomerados poéticos más importante del siglo veinte, acaso junto con el grupo puneño Orkopata. Y ese lugar los demás poetas de Hora Zero se lo deben a su líder primigenio, fundador y principal generador de ideas: Juan Ramírez Ruiz.

—En artículo publicado en El Comercio el 28 de agosto del 2020, José Carlos Yrigoyen, comentando una importante republicación de las primeras publicaciones del grupo Hora Zero, insiste en reunir los nombres del poeta Jorge Pimentel y de Juan Ramírez Ruiz como fundadores y autores, supuestamente al alimón, del primer y determinante manifiesto del grupo poético peruano. Con esta actitud, sólo confirma que el complot literario contra JRR continúa; esta vez habrían tomado la posta de esa turbia patraña para descentrar al poeta norteño los hijos de los complotadores y sus amigos. Una pena. 

 

*El crítico Juan Cevallos afirma: «[Ramírez Ruiz] propone la escritura de una poesía que integre, totalice y registre todos los elementos que afectan la vasta y compleja experiencia humana contemporánea que no puede ser registrada por la poesía estrictamente lírica». El poeta complementa en su texto "La poesía integral": "La estructura tradicional o el agrupamiento de poema tras poema en la que cada uno es explicado por el anterior cayendo en la estupidez de lo que se llama el cancionero-poemario, es una progresión ilógica.Los poemas integrales son un mundo abierto al iniciarse, y abierto hasta el último verso, no concluyen nunca. Y nadie que atraviese un libro de poemas integrales queda inmune e impune porque se sumerge en la Realidad. Y ésta no es un refugio para nadie."