los descensos de Lezama Lima

22.01.2019

leer a Lezama Lima es siempre releerlo. no se puede tomar de otra forma el acercarse a su ardua literatura (inversión del verso mallarmeano). ayer por la madrugada, tratando de conjurar el incansancio, recaí en los feraces tratados en la habana. su 'introducción al sistema poético' ya no fue tanto un río intratable que me llevaba de rivera a hondonada como si una trucha herida fuera, pero igual dio sus jugos memorables y novísimos a pesar de haber estado allí detenidos, como agua estanca, durante dos décadas o algo menos. sí. ahora venía el maestro isleño a iluminarme con un nuevo descendit, no ya solo el descendit ad ínferos, el clásico esquilmado en terrae et anima por el Dante, pero también un descendit ad imagine. un descenso positivo que acaso implique abandonar la especulación racional para abandonarnos a la liberación por la metáfora, la imaginación y la correspondencia. Claro, siempre será un descenso, pues en su estado natural --pero la naturaleza original está perdida, dice Pascal--el hombre sería cumbre y no sima, conocedor y no ciego vislumbrador, creador pero también destructor de lo necesario para que la vida superior (siempre) se propague y mantenga el fuego sacro en materia y palabra.