LUIS ARTURO RESTREPO: “No creo que la escritura sea una carrera, un desfile por el reconocimiento, detesto ese mundillo del autobombo, del coctel y autopromoción”
CICLO DE ENTREVISTAS "CUARENTENA POÉTICA"
Por Víctor Coral.
-Muchos poetas suelen tener una imagen poética primera. Algo así como el primer recuerdo relacionado con la poesía, un escenario poético, una visión... de tenerla, ¿cuál es la tuya?
Mi primer recuerdo poético o, por lo menos, el primer recuerdo al que le doy un origen en mi escritura, en mi necesidad de escribir, está ligado al campo, a la luz sobre el verde de los cafetales y el rojo de los granos maduros que revienta de alegría. El suave respiro de los terneros recién nacidos, su pelaje corto y siempre tibio, su vaho en mi piel. También los perros sueltos corriendo en un delirio parecido a la danza tras las vacas que se pierden en la distancia. Están los campesinos cargados con los granos del café recién cogido, el olor dulzón y podrido de la pulpa y las latas hirviendo al sol para el proceso de secado. Pero también está el silencio, las noticias de las primeras muertes, los primeros secuestros y el encierro, las llamadas del terror con las voces amenazantes al fondo, los ataúdes en procesión unos tras otros, los familiares masacrados y el llanto de la impotencia, el grito mudo atado a la garganta desde entonces. El desplazamiento y el abandono de la infancia, el choque brutal de la adultez. Los carros que explotan en la ciudad, los tiros de fondo, los uniformes, los toques de queda y los apagones. Toda esa maraña del terror acompaña mi escritura, está presente en ella, en lo que intento y callo.
-Cómo fue el proceso de escritura de tu primer libro. Publicaste poemas en revistas previamente, cómo lo financiaste.
Antes de pensar en la publicación del primero libro, las hojas se fueron sumando pero sin una intención de libro, sin unidad. Esos primeros poemas dan cuenta de manera más directa de lo que acabo de contar arriba. Luego, con la lectura un poco más consciente de los poetas y de las tradiciones, se fue abriendo un panorama más amplio de posibilidades y de allí comenzó la escritura del primer libro de manera más directa, más buscada. La escritura en él da cuenta, o por lo menos lo intenta, de reunir las obsesiones de aquellos años, y que siguen siendo las mismas: la palabra y sus límites, los bordes y sus quiebres; la naturaleza y la luz, el verde, el agua y los pájaros. También la muerte y el abandono, la violencia y el dolor. Esta vez busqué dar cuenta de todo pero sin nombrarlo directamente, sin referentes sino más abierto, apenas mencionado para no encerrar los poemas sino para que cada lector dialogara con ellos.
La publicación del libro llegó gracias a una beca de creación ofrecida por la administración pública. Fue por medio de un concurso y con seudónimo. El dinero sirvió para la publicación del libro y para suplir gastos personales.
-¿Qué opinas de los concursos de poesía? ¿Participas de ellos? ¿Crees que es esencial para hacer lo que llaman una "carrera poética"?
Me gustan los concursos de poesía, su permanencia, el que estén bien remunerados. Y sí, participo en ellos. No los creo ni los veo necesarios para lo que llamas "carrera poética", creo entender a qué se refiere, pero me choca, no creo que la escritura sea una carrera, un desfile por el reconocimiento, detesto ese mundillo del autobombo, del coctel y autopromoción. Eso me suena a autofagia, y lo lamento. Hay poetas más dedicados a promocionarse a sí mismos que a su propia obra, a la lectura juiciosa y a tratar de escribir. Valoro los concursos no como promoción, sino como la posibilidad de poder publicar y lograr algo de remuneración para el artista, sobre todo en un medio tan mezquino con los artistas como el nuestro.
-En términos generales, desde la segunda mitad del siglo veinte la gran influencia de la poesía latinoamericana se desplazó de la poesía española hacia los clásicos del idioma inglés (Eliot, Pound, otros). ¿Cuáles crees que son las influencias actuales?
Me gusta lo que se está haciendo en Latinoamérica, me gusta más volver la mirada sobre nosotros. Creo que vivimos un momento de una vitalidad generosa y desbordada. Para mí, aquí está no la influencia sino el diálogo. Las múltiples posibilidades del lenguaje, la extrema necesidad de pensarnos, de decirnos como sociedad, lleva a límites luminosos en la escritura. No niego aquí las otras tradiciones "más fuertes" a lo largo de la historia cultural de occidente, pero a mí me nutren más, desde la escritura, los poetas latinoamericanos e, incluso, de otras lenguas y otros tonos, otros paisajes. Encuentro en ellos relaciones más fuertes con nuestro presente. Me refiero a poetas checos, serbios, ucranianos, polacos, rusos. Sus cruces entre el lenguaje y el terror, el lenguaje y la guerra, el lenguaje y el exilio, el lenguaje y el silencio, el desgarro y el grito. De alguna manera siento cercano su padecimiento con el nuestro y recurro con entusiasmo a sus obras buscándome en ellas.
-Cuáles son para ti los poetas vivos más importantes de tu país y por qué?
Todo nombrar implica una omisión. Yo no diría más importantes, esas enumeraciones me estorban para la poesía. Yo no me atrevo a ellas, más bien hablaría de mis necesidades como lector y dónde me encuentro con ellos o lo que, sin saber, busco en ellos. Con los que siento más cercanos y me acompañan. En este sentido la lista no se mantiene fija, muda en esa elección consciente y amorosa que uno hace de sus amigos. Aquí tengo varios y, el placer no sólo de su poesía sino de su palabra y de su abrazo. Podría nombrar unos cuantos: Felipe García Quintero, Horacio Benavides, Yenny León, Carlos Andrés Jaramillo, Rómulo Bustos, Carlos Vásquez Tamayo, Lucía Estrada, Mery Yolanda Sánchez, Samuel Vásquez. En fin, muchos quedan por fuera, pero saben que hacen parte de mí.
-¿Qué opinas de las opciones poéticas metaescriturales, digamos poesía sonora, poesía visual, etc?
No me gustan los rótulos para la poesía. Los apellidos o las marquillas. Como si la poesía pudiera ser una mercancía que se organizara por anaqueles en una bodega fría. Para mí es poesía y ya. Lejos de las modas y del escándalo busco la poesía en la poesía, no en el sentido purista, sino en el sentido primero, vital.
-En tu opinión cuál es la relación entre el poeta y el ejercicio de la crítica literaria. ¿Crees que la mirada crítica es importante para el poeta de hoy?
Creo que el ejercicio de la escritura, de la creación, es un ejercicio íntimo de crítica literaria, en él está la esencia misma de todo lo que leemos y cómo lo leemos. Ahora, frente a la crítica literaria, lastimosamente es un espacio tomado por la academia y por la publicidad. La primera es una autoridad autoinvestida, que suena miope y resentida, lejana y acartonada, que no se entiende ni parece entender. La segunda es la del mutuo elogio, la de la celebración intencionada, interesada. No creo que la poesía sea propiedad de nadie, es más, a casi nadie le interesa. Por eso sospecho que la dinámica de los poetas como críticos de la poesía sigue imperando. En esos lectores ávidos, necesitados, se va marcando un camino, un entramado de encuentros que nutren la propia escritura. En esa crítica sí creo.
-Internet ha propiciado o, por lo menos, ha revelado una difusión y práctica inusitada de la poesía. Cada vez hay más poetas en todos lados y ya casi se pierde en el relativismo del ejercicio poético. ¿Crees que no se puede decir a nadie que no es poeta o consideras necesario establecer un rasero, un parámetro?
Trato de ser coherente con lo que he dicho. El nombre de poeta parece ser una escarapela para moverse en ciertos espacios. Eso es lo de menos. El internet me parece peligroso por la falta de filtros, por la escritura casi en directo y la publicación desmedida. Igual, la escritura y la lectura creo que son una necesidad para muchos. Que escriba el que lo necesite, ya lo lectores harán su parte con lo que quede.
-¿Cuánto tiempo dedicas a la escritura y a la lectura? ¿Los practicas diariamente o te sometes a los dictados de la inspiración?
Prefiero la palabra necesidad a la de inspiración. No creo en el poema buscado, en los horarios y la imposición de rutinas para la escritura del poema. No creo que funcione, salvo para los poetas "profesionales", y a las nuevas-viejas prácticas de los talleres y hasta de los posgrados en creación literaria. Escrituras que se convierten más en un ejercicio de destreza y exhibicionismo con la palabra que en una relación vital con la escritura. En este sentido no tengo una respuesta cuantitativa para la pregunta, para mí, insisto, va en la dirección de la necesidad, tanto en la lectura como en la escritura.
-Explícanos algunos detalles sobre tu proceso creativo. ¿Escribes a mano o de frente en computadora? ¿Cómo surgen los poemas en ti, empiezan con el primer verso, con una imagen, un tema específico?
La escritura me es esquiva y por eso celebro y trato de aprovecharla cuando llega. En ese sentido el medio me es indiferente en el primer momento. Después sí necesito ir a la pantalla, ver las palabras en letras claras (me cuesta entenderme cuando escribo a mano). Así puedo jugar visualmente sobre la hoja en blanco, incluso necesito trabajar sobre el poema impreso. En cuanto al primer verso o la imagen, no sé, tampoco tengo un método. Recuerdo una frase de Hugo Mujica que me parece muy atinada, por lo menos en mi caso. Hugo dice: "Leo como lugar de espera del poema". Más que el primer verso, el tema o la imagen, me quedo con los ecos de lo que leo, la aventura que proponen, la compañía o el abismo que me proporcionan.
Sin salida
Para Vasko Popa
El juego al que nos obligan
exige ida mas no vuelta
para participar en él no basta la suerte
el cuero duro o la cabeza gacha
solo es necesario abrir las manos y cerrar los ojos
de frente vendrán las carnosas palabras
la embestida de aliento pútrido llegará a los huesos
por detrás silencio ante lo andado
de cuando en cuando el alarido de la infancia
hacia los lados todo
espera de los jueces un zarpazo un beso
la lengua una tonada
para jugar
tienes por adversaria a la propia vida