nueva forma de adicción

13.01.2019

desde muy pequeño tuve ese singular aprecio por los libros que casi todos tenemos. me atraían el olor de sus hojas, sus pastas, el color de sus portadas, el tipo de las letras, las ilustraciones... lo que nunca imaginé es que aquella antigua y no tan novedosa adicción se transformaría en una enfermedad virtual con los años. hoy no puedo irme a la cama si no he pescado una joya en el maremágnum virtual que nos ofrece la internet. el día que no lo logro hacer, no duermo bien, me despierto varias veces, sudo, hasta pesadillas tengo a veces. la calidad de los libros que he encontrado en forma virtual, sin embargo, compensan bien las inconveniencias de esta rara abstinencia. y tengo a mi favor que las noches en que puedo leer las joyas rescatadas del espacio sideral de la virtualidad son un placebo excelente que me otorga un sueño profundo, duradero.